Fármacos Ansiolíticos y Sedantes

El Área Científica del Colegio Farmacéutico de San Juan, junto a nuestro equipo de comunicación, prepararon un nuevo material con información de salud. En esta ocasión, la Farm. Daniela Kummel redactó un texto sobre fármacos ansiolíticos y sedantes. ¡No olvidés compartir con tus colegas!

La ansiedad puede ser una emoción normal y un trastorno psiquiátrico, dependiendo de su intensidad y de su repercusión sobre la actividad de una persona. En condiciones normales constituye uno de los impulsos vitales que motiva al individuo a realizar sus funciones y a enfrentarse a situaciones nuevas. La ansiedad se convierte en patológica cuando adquiere tal categoría que, en lugar de favorecer el comportamiento, interfiere en él y cuando alcanza tal protagonismo el individuo desplaza hacia ella toda su atención.

En términos patológicos, la ansiedad puede describirse como la vivencia de un sentimiento de amenaza, de expectación tensa ante el futuro y de alteración del equilibrio psicosomático en ausencia de un peligro real o, por lo menos, desproporcionada en relación con el estímulo desencadenante. En ella coexisten, en proporción diversa, varios componentes: a) un sentimiento penetrante de aprensión, temor o angustia, frente a algo que se valora como amenazante; b) un estado de irritabilidad que puede llegar a la pérdida de la capacidad de concentración, y c) un conjunto de síntomas somáticos variables: sudoración, palpitaciones, opresión precordial, fatiga, micciones frecuentes, cefalea, mialgias, insomnio, molestias digestivas, etc.

Se considera que en los trastornos de ansiedad interviene cierta predisposición biológica o vulnerabilidad, que puede tener una base genética o haber sido adquirida en las experiencias de los primeros años de vida. La manera en que los acontecimientos y el medio ambiente impacten en un cerebro bien o mal configurado podría conducir a la aparición de la ansiedad patológica.
La ansiedad se inserta como síntoma principal en una gran variedad de cuadros patológicos psiquiátricos como pueden ser: trastornos de ansiedad que pueden ser generalizados o debidos a causas concretas como enfermedades médicas, sustancias ingeridas; crisis de angustia; fobias; trastornos obsesivo-compulsivo y, trastornos por estrés. También pueden cursar con ansiedad enfermedades de carácter propiamente psicótico, como los estados esquizofrénicos, los maníacos y los depresivos.

Fármaco ansiolítico es aquel que alivia o suprime el síntoma de ansiedad, sin producir sedación o sueño. Es el caso de las Benzodiazepinas, que aunque a dosis elevadas pueden producir sedación y sueño, es posible manejarlas con mayor eficacia y menor riesgo.

Si hablamos de acciones farmacológicas, la mayor parte de ellas producen ansiolisis, sedación, hipnosis, efectos anticonvulsivantes y miorrelajación central. Las diferencias entre ellas no son sustanciales, pero a la vista de su eficacia relativa para algunos de estos efectos y de sus propiedades cinéticas, algunas pueden tener una indicación más clara en una determinada circunstancia clínica.

La acción ansiolítica en personas sanas y a dosis terapéuticas, no alteran la realización de ejercicios físicos o mentales, pero a dosis mayores y en función del ambiente y del producto empleado causan sopor, letargia, sueño, ataxia y debilidad muscular. En los pacientes con ansiedad alivian tanto la tensión subjetiva como los síntomas objetivos: sudoración, taquicardia, molestias digestivas, etc. Su acción puede manifestarse de forma profiláctica o curativa.

Las Benzodiazepinas constituyen el tratamiento de elección de los trastornos de ansiedad generalizada.