Vías de Administración de medicamentos

El equipo de comunicación y el Área Científica del Colegio Farmacéutico de San Juan trabajan a la par para compartir distintas publicaciones con información de salud. En esta ocasión, la Farm. Daniela Kummel explica cuáles son las distintas vías de administración de medicamentos.

El curso de absorción comprende los procesos de liberación del fármaco de su forma farmacéutica, su disolución, la entrada de los mismos en el organismo desde el lugar de administración, los mecanismos de transporte y la eliminación presistémica, así como las características de cada vía de administración, la velocidad y la cantidad con la que el fármaco accede a la circulación sistémica y los factores que pueden alterarla. El conocimiento de las características de absorción de un fármaco es necesario para establecer la equivalencia de una formulación farmacéutica y de las versiones genéricas de los fármacos existentes. Además, es útil para seleccionar la vía de administración y la forma farmacéutica óptima para cada caso, así como para conocer las repercusiones que pueden tener sobre la respuesta la existencia de factores que alteran la velocidad de absorción o la cantidad absorbida.
La absorción de un fármaco depende de: sus características fisicoquímicas, de la preparación farmacéutica, del lugar de absorción y de la eliminación presistémica.

Vias de administración:
– Enterales
La absorción del fármaco por vía oral depende de forma muy importante de la preparación farmacéutica que condiciona los procesos de disgregación y disolución. La absorción se produce en el estómago, y especialmente en el duodeno. Por lo tanto, el vaciamiento gástrico es un factor decisivo para el comienzo de la absorción de los fármacos y la duración del tránsito por el intestino delgado para la cantidad absorbida.
La vía oral es cómoda, barata y unipersonal, adecuada para el tratamiento crónico. Requiere voluntariedad y capacidad de deglución, y no debe utilizarse cuando el fármaco irrite la mucosa o el paciente esté inconsciente o presente vómitos que contraindiquen ésta vía. Los preparados con cubierta entérica evitan la disolución en el estómago y retrasan el comienzo de la absorción, pero no su velocidad. Los preparados de liberación mantenida enlentecen la absorción y permiten reducir las fluctuaciones de la concentraciones plasmáticas o reducir el número de tomas diarias para mejorar el cumplimiento terapéutico. Habitualmente están formados por una matriz a la que se une fuertemente el fármaco y de la que se va liberando lentamente conforme se produce la absorción. También hay cápsulas cuya pared deja entrar osmoticamente el agua desde la la luz intestinal empujando lentamente el fármaco hacia el exterior a través de un fino orificio.
En la vía sublingual, el fármaco depositado debajo de la lengua se absorbe por la mucosa sublingual, accediendo por la vena cava a la aurícula derecha. Al evitar su paso intestinal y hepático se consigue un efecto más rápido e intenso que es útil en situaciones agudas.
La vía rectal es más incómoda que la vía oral y la absorción puede ser errática, lenta e incompleta. Se utiliza para administrar ciertos fármacos que pueden producir irritación gástrica, que son destruidos por el pH o enzimas digestivas o para evitar parcialmente el paso hepático.

– Parenterales
La vía intravenosa es de elección en situaciones agudas. Sus ventajas son la rapidez de la acción y la precisión de las concentraciones plasmáticas que se alcanzan, al no depender de los procesos de absorción ni de los factores que pueden alterarlos. También permite reducir los efectos irritantes y administrar grandes volúmenes. Sus inconvenientes son la dependencia de personal especializado, infecciones, etc.
La vía intramuscular se emplea para la administración de fármacos que por vía oral se absorben mal, son degradados o tienen un primer paso hepático muy importante. También puede utilizarse para asegurar el cumplimiento terapéutico o como una opción a la vía oral y/o rectal en pacientes quirúrgicos o con vómitos. Los preparados de absorción mantenida (depot o retard) liberan el fármaco lentamente, consiguiendo un efecto más prolongado. También puede utilizarse para conseguir un efecto más rápido, ya que la rica vascularización del músculo permite una rápida absorción en 10/30 minutos. Éste tipo de absorción puede resultar con diferencia ya sea que se trate del deltoides o en el glúteo.
La vía subcutánea posee una absorción más lenta ya que tiene menor flujo sanguíneo que la intramuscular. Disminuye cuando hay hipotensión por frío o administración simultánea con vasoconstrictores, de lo contrario, aumenta cuando hay vasodilatación producida por calor. Existen preparados de absorción lenta como las bombas osmóticas que pueden implantarse bajo la piel y proporcionar niveles mantenidos durante tiempos muy prolongados como por ejemplo, de anticonceptivos. También se pueden utilizar bombas de infusión, por ejemplo de insulina, cuya velocidad se puede adaptar a las necesidades del paciente.
Dentro de las otras vías de administración se encuentran la dérmica, la nasal, epidural, inhalatoria, cunjuntival, etc en donde cada una de ellas se elije en función de cada uno de los factores nombrados anteriormente.